¿Se Puede Modernizar el Estado?

La tecnología de la información es un pilar fundamental en la gestión de la administración publica, y para lograr un cambio existen muchos factores a tener en cuenta más allá de la complejidad técnica.

Los cambios de tecnología en organizaciones muy grandes pueden llevar varios años en implementarse y en el transcurso del proyecto cambian las prioridades de lo que se desea resolver. Esto exige flexibilidad de la solución para adaptarse al contexto actual. En gobierno de los Estados Unidos, existen proyectos que luego de haber invertido varios millones de dolares han quedado obsoletos, incluso antes de implementarse (véase “5 Government IT Projects That Were Multi-Multi-Million-Dollar Failures“).
Hasta cierto punto, esto no es sorprendente. Existen grandes presupuestos porque los problemas son grandes y complejos e involucran una mirada integral. Por otro lado, las necesidades cambian rápidamente e incluso la tecnología también va cambiando.
Entonces, ¿cómo abordas un problema que involucra muchas interacciones complejas y grandes cantidades de datos, cuando esos problemas y la tecnología disponible para resolverlos cambian constantemente?
El enfoque modular que presenta el plan es bien conocido por muchos de nosotros. Es un paso bueno y muy necesario para ser más receptivo y productivo. No será fácil de implementar. Las grandes organizaciones están acostumbradas a los ciclos largos de lanzamiento, por lo que muchos procesos de adquisición y gestión de proyectos deberán actualizarse.
¿Es esto un paso previo a la gestión de proyectos ágiles? Seguro es difícil de determinarlo. Además, ¿es ágil el mejor enfoque para estas organizaciones?
Obviamente esto es complejo de encarar y consiste en contemplarlo con un equipo con capacidad para llevar este proceso. Aunque sin dejarse llevar por los procesos antiguos de la organización, basarse en un norte claro con objetivos concretos y poder avanzar a paso firme.
Otro ejemplo local es el que sucede con el voto electrónico, en Argentina existe un claro propósito de actualizar el voto, se han presentado 27 proyectos de ley para cambiar las boletas por pantallas digitales y aún no se ha tenido éxito. Las experiencias locales de votación electrónica tuvieron lugar solo a nivel municipal.
Por supuesto los proyectos no es solo tecnológicos, se necesita el apoyo interno del organismo y un acuerdo político para llevar a delante todo el proceso, además de pensar en el usuario final que siempre determinará la utilidad del mismo.

Agustín Chermaz